SALVEMOS LO PÚBLICO
El lema que portábamos en la pancarta de Salvemos lo Público ha conseguido aunar a un conjunto de asociaciones de diversa índole, desde sindicatos a partidos políticos, plataformas ciudadanas, colegios profesionales y personas a título individual. Esta conjunción de actores es algo que este movimiento lleva a gala; conseguir anteponer el fin a los intereses particulares de cada participante. En este sentido, uno de los retos que se plantea este grupo es conseguir ampliar el número de colectivos que alcen su voz para frenar el continuo desmantelamiento de lo público y exigir que los poderes públicos trabajen para RECUPERAR, FORTALECER Y PROTEGER TODOS NUESTROS SERVICIOS PÚBLICOS, frase que enriquece la idea que ha conseguido aunarnos.
El continuo ataque a los servicios públicos supone a su vez un ataque a los pilares de nuestro estado del bienestar, un ataque intencionado que pretende anteponer los intereses mercantilistas a los intereses sociales. La estrategia es fácil de atisbar. Primero se reducen inversiones para deteriorar el servicio de modo que la percepción de la ciudadanía sobre el mismo empeora y, al ser servicios esenciales para la sociedad, las familias no tienen más remedio que buscar su sustitución en lo privado y ya está hecho el negocio. Otra estrategia utilizada es el desvío de fondos públicos para realizar conciertos con empresas privadas que sustituyen, por tanto, a la pública en la prestación del servicio: privatizar para favorecer el beneficio individual. Esto es así en sanidad, educación, en pensiones, en servicios sociales y dependencia…
No hay que olvidar la importancia de ese estado del bienestar como motor de una sociedad saludable. A modo de ejemplo, con una educación pública y de calidad se consigue ese efecto nivelador que permite que cualquier persona, sea cual sea su origen socioeconómico, pueda tener opciones de prosperar en la vida a través de la formación que el sistema pone a su alcance. Con una sanidad pública y de calidad, cualquier enfermedad queda cubierta de manera solidaria no suponiendo su curación coste directo alguno para el afectado. Los cambios demográficos traen consigo un envejecimiento de la población y un aumento de la misma en situación de dependencia, es decir, con pérdida de autonomía para las actividades diarias, el respeto a sus derechos y dignidad se consigue con una acción social que venía a ser cubierta por la ley de dependencia como apoyo formal al tradicional cuidado familiar, tan difícil de conciliar en estos tiempos. En conclusión, todos estos servicios públicos son los que nos hacen sentirnos en una sociedad amable, segura que nos caracterizaba, hasta hace poco, como país.
No hay que olvidar la importancia de ese estado del bienestar como motor de una sociedad saludable. A modo de ejemplo, con una educación pública y de calidad se consigue ese efecto nivelador que permite que cualquier persona, sea cual sea su origen socioeconómico, pueda tener opciones de prosperar en la vida a través de la formación que el sistema pone a su alcance. Con una sanidad pública y de calidad, cualquier enfermedad queda cubierta de manera solidaria no suponiendo su curación coste directo alguno para el afectado. Los cambios demográficos traen consigo un envejecimiento de la población y un aumento de la misma en situación de dependencia, es decir, con pérdida de autonomía para las actividades diarias, el respeto a sus derechos y dignidad se consigue con una acción social que venía a ser cubierta por la ley de dependencia como apoyo formal al tradicional cuidado familiar, tan difícil de conciliar en estos tiempos. En conclusión, todos estos servicios públicos son los que nos hacen sentirnos en una sociedad amable, segura que nos caracterizaba, hasta hace poco, como país.
Pilar Coba Gamito
Responsable Provincial de Organización y de Acción Sindical de USTEA Jaén


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